Querido Jack Escarcha:
Sé que estas por aqui, el frío de esta semana te delata, de modo que he pensado en pediros, a ti y al resto de los Guardianes, unos deseos de nada para este fin de semana en el que, además de madrugar y trabajar, me quedo en casa solita gracias a la amabilidad de mis suegros, que acogen a mis niños y a mi marido. A ver qué podéis hacer:
-Ir a ver una peli al cine que yo quiera ver en lugar de la última superproducción porque "Esta película hay que verla en pantalla grande" (mi marido dixit).
-Ducharme tranquila. Esto incluye, entre otros muchos: lograr que mis cejas dejen de parecerse a las de Omar Sharif, ponerme crema en los pies y frotarme la espalda sin pensar en el mañana.
-Conducir de vuelta a casa sin mirar el reloj.
-¡Planchar! que lo de las sábanas vale pero admitamos que los vaqueros sin planchar no son lo mismo.
-Dormir superbien despatarrada en el centro de nuestra chulicama de 1,50. Me despertaré a las cinco de la mañana igual, como todas las noches, pero entonces pondré la radio al volumen que me dé la gana o encenderé la luz para leer. Toma extravagancia.
-Ver la tele durante una hora sin interrupciones, ni infantiles ni conyugales.
-Pero sobre todo, sobre todo, que el domingo por la noche estemos todos juntos de nuevo en casa.
Tuya siempre
mami
viernes, 1 de marzo de 2013
miércoles, 6 de febrero de 2013
Palabras, os extraño
Echo de menos escribir. En todos estos meses he llegado a llorar intentando explicarle a Carlos lo que me falta cuando no escribo. Echo de menos contar, contarme, lo que siento, lo que pienso, lo que quiero. Echo de menos vaciarme, más aún cuando he estado tan a rebosar.
Me hubiera gustado tanto contar en su momento la locura de la mudanza, la alegría de mis hijos en la casa nueva, nuestra incredulidad cada vez que descubrimos algún aspecto nuevo que se adapta inesperadamente a la vida que habíamos soñado, para ellos y para nosotros.
Me habría sentado tan bien llorar sobre el teclado cuando el ERE de mi empresa me tuvo varias semanas muerta de la preocupación. Este mes hay un nuevo paquete de medidas y mucha suerte tendré que tener para que no me afecten. De nuevo la tensión me costará un par de kilos.
Escribir me habría ayudado a entender mis sentimientos cuando decidí cerrar definitivamente la más sensible de las puertas de mi pasado.
Tanto que contar...como la mejor noticia, la más sorprendente. El riñón de Moni, en lugar de menguar ha crecido en los últimos meses. Jó, que manera de llorar de alegría. Mi alegría, mis hijos, lo único que importa.
Escribo en el trabajo, claro, por eso me pagan. Pero escribir de verdad... Ojalá pronto
Me hubiera gustado tanto contar en su momento la locura de la mudanza, la alegría de mis hijos en la casa nueva, nuestra incredulidad cada vez que descubrimos algún aspecto nuevo que se adapta inesperadamente a la vida que habíamos soñado, para ellos y para nosotros.
Me habría sentado tan bien llorar sobre el teclado cuando el ERE de mi empresa me tuvo varias semanas muerta de la preocupación. Este mes hay un nuevo paquete de medidas y mucha suerte tendré que tener para que no me afecten. De nuevo la tensión me costará un par de kilos.
Escribir me habría ayudado a entender mis sentimientos cuando decidí cerrar definitivamente la más sensible de las puertas de mi pasado.
Tanto que contar...como la mejor noticia, la más sorprendente. El riñón de Moni, en lugar de menguar ha crecido en los últimos meses. Jó, que manera de llorar de alegría. Mi alegría, mis hijos, lo único que importa.
Escribo en el trabajo, claro, por eso me pagan. Pero escribir de verdad... Ojalá pronto
viernes, 25 de mayo de 2012
Mi legión de cerditos
Cuando nos mudemos a la casa nueva se nos van a disparar los gastos y para colmo de males a mí me van a bajar el sueldo, el único ingreso que entra en casa. En definitiva, que en los próximos meses o quizá años vamos a ir justos de pasta.
Por eso de vez en cuando se me ocurre comprar una hucha en el chino e ir ahorrando para algún extra. A saber:
- Llevar a los niños a Eurodisney dentro de un par de años.
- La próxima bici de Víctor.
- Unos patines para mami.
- Una excursión en Harley para papi.
- El viaje de fin de curso del mayor.
- Los muebles más bonitos del mundo para Moni, cuando deje la cama-cuna.
- La ropa para la comunión de mi sobrina, el año que viene.
- Unas vacaciones de verdad, en la playa.
........
Y entonces me imagino una docena de cerditos, todos igualitos en una estantería, y desecho la idea.
Por eso de vez en cuando se me ocurre comprar una hucha en el chino e ir ahorrando para algún extra. A saber:
- Llevar a los niños a Eurodisney dentro de un par de años.
- La próxima bici de Víctor.
- Unos patines para mami.
- Una excursión en Harley para papi.
- El viaje de fin de curso del mayor.
- Los muebles más bonitos del mundo para Moni, cuando deje la cama-cuna.
- La ropa para la comunión de mi sobrina, el año que viene.
- Unas vacaciones de verdad, en la playa.
........
Y entonces me imagino una docena de cerditos, todos igualitos en una estantería, y desecho la idea.
Mami Jeckyll y mami Hyde
Excepcionalmente, hoy he venido a trabajar en el turno de tarde, de 3 a 11.
16:10 p.m.: "El turno de mañana para las madres es fundamental pero también es cierto que con él no haces otra cosa que trabajo y niños. De aquí me voy a por ellos y ya no hago nada en toda la tarde más allá que estar con y por ellos. Esta mañana me he duchado tranquila, he puesto una lavadora, he organizado la cómoda de Mónica, he planchado y unas cuantas cosas más. "
20:45 p.m.: Casi lloro diciéndole cositas a Moni por teléfono mientras ella le decía hola con la manita al móvil de su padre. Víctor suena feliz cenando con los abuelos, se parte de risa porque mi suegro le está imitando. Ambos están bien cuidados...pero yo no estoy con ellos.
16:10 p.m.: "El turno de mañana para las madres es fundamental pero también es cierto que con él no haces otra cosa que trabajo y niños. De aquí me voy a por ellos y ya no hago nada en toda la tarde más allá que estar con y por ellos. Esta mañana me he duchado tranquila, he puesto una lavadora, he organizado la cómoda de Mónica, he planchado y unas cuantas cosas más. "
20:45 p.m.: Casi lloro diciéndole cositas a Moni por teléfono mientras ella le decía hola con la manita al móvil de su padre. Víctor suena feliz cenando con los abuelos, se parte de risa porque mi suegro le está imitando. Ambos están bien cuidados...pero yo no estoy con ellos.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Lamadredemimaridoyyo me da un premio para obligarme a escribir. No se puede hacer una idea de cuánto se lo agradezco porque pienso muy a menudo en el blog, os sigo a todas y tengo ideas pero me falta tiempo para ponerme y en el trabajo ultimamente estoy muy vigilada. Carlos ha estado hospitalizado y estuve escribiendo en un cuaderno pero aún no sé si llegaré a trasladarlo al universo virtual.
Las preguntas del pintalabios no me llaman, de modo que me acojo a las otras
Las preguntas del pintalabios no me llaman, de modo que me acojo a las otras
- ¿Duermes con calcetines cuando hace frío?
No puedo, ni con calcetines ni con pantalones. Eso sí, a los niños se los calzo, madre paranoica que es una.
- Una película con la que te avergüence admitir que has llorado.
Soy mayor ya para que me dé vergüenza llorar con una peli y de hecho soy de las que caen por nada. Con la que más, "Eduardo Manostijeras", por Dios qué disgusto tan grande la primera vez.
- ¿Cuál es tu estación favorita?
El otoño, para pasear por el Campo del Moro.
- Amar es…
Sentirse "en casa" en cualquier parte si esa persona está contigo
- Odiar es…
Una pérdida de tiempo.
Tiempo que ahora mismo ya se me acaba, de modo que no reparto el premio. Apago el ordenador y me voy a por mi otra vida. La consolidada periodista se transforma en madre insegura. No obstante, tengo que reconocer que el mejor momento del día es ese en el que entro a la guarde a por la mona, el momento en el que la recupero y me cura de todo lo tóxico
martes, 24 de abril de 2012
Deberes para padres
Hasta el moño estoy de que en el cole me pongan deberes. Sí, a mí.
Víctor tiene que hacer una ficha en casa semanalmente, con un libro que trae de la biblioteca. Eso lo llevamos bien, como anticipo de los deberes diarios que le pondrán a partir del curso que viene.
Pero cada vez son más los deberes que nos ponen a los padres. Hay que disfrazarles en Halloween, Navidad, Carnaval, San Isidro y fin de curso. Llevarles de blanco para celebrar el Dia de la Paz, de verde el Día del Árbol y de negro para el entierro de la sardina.
El programa de salud cardiovascular nos tiene fritos: que si este fin de semana hay que hacer deporte en familia, que si este sábado hay que comer con la tele apagada, que si el niño tiene que hacer una comida con alimentos que nunca haya probado presentados de forma divertida...
Pero sin duda lo peor son los "libros viajeros". Como pille al que inventó los libros viajeros...
Consiste en un bloc o cuaderno grande que los niños se llevan a casa y tienen que hacer una página escribiendo en ella, pegando fotos, pegatinas, cositas de lana... movida creativa, vaya.
¡Pero la dichosa página la acaban haciendo los padres y encima con un estrés tremendo porque la página de fulanita es más bonita que la mía! El libro viajero de Víctor de este curso es de recetas y aquí nos tienes cocinando con él, haciendo las fotos, llevándolas a imprimir, recortandolas e intentando centrar a Víctor para que contara la puñetera receta. La idea es disfrutar en familia ¡Já!
Y encima, en la guarde de Mónica también nos ponen deberes, ooootro libro viajero. En este caso, una canción. Todos los compañeros de clase de Moni deben ser hijos únicos porque es imposible hacer páginas tan sofisticadas si tienes dos niños, un trabajo y una casa. ¿Por qué tienen los bebés de un año que hacer un libro viajero del que nunca jamás se van a acordar y que no van a volver a ver? Pos no sé, pero Carlos se quedó hasta la una de la mañana pegando trocitos de mis discos de algodón para que "nuestra página" tuviera algo de gracia.
Les copió una canción en catalán, por joder. Alá, bonitas, cantad cantad
Víctor tiene que hacer una ficha en casa semanalmente, con un libro que trae de la biblioteca. Eso lo llevamos bien, como anticipo de los deberes diarios que le pondrán a partir del curso que viene.
Pero cada vez son más los deberes que nos ponen a los padres. Hay que disfrazarles en Halloween, Navidad, Carnaval, San Isidro y fin de curso. Llevarles de blanco para celebrar el Dia de la Paz, de verde el Día del Árbol y de negro para el entierro de la sardina.
El programa de salud cardiovascular nos tiene fritos: que si este fin de semana hay que hacer deporte en familia, que si este sábado hay que comer con la tele apagada, que si el niño tiene que hacer una comida con alimentos que nunca haya probado presentados de forma divertida...
Pero sin duda lo peor son los "libros viajeros". Como pille al que inventó los libros viajeros...
Consiste en un bloc o cuaderno grande que los niños se llevan a casa y tienen que hacer una página escribiendo en ella, pegando fotos, pegatinas, cositas de lana... movida creativa, vaya.
¡Pero la dichosa página la acaban haciendo los padres y encima con un estrés tremendo porque la página de fulanita es más bonita que la mía! El libro viajero de Víctor de este curso es de recetas y aquí nos tienes cocinando con él, haciendo las fotos, llevándolas a imprimir, recortandolas e intentando centrar a Víctor para que contara la puñetera receta. La idea es disfrutar en familia ¡Já!
Y encima, en la guarde de Mónica también nos ponen deberes, ooootro libro viajero. En este caso, una canción. Todos los compañeros de clase de Moni deben ser hijos únicos porque es imposible hacer páginas tan sofisticadas si tienes dos niños, un trabajo y una casa. ¿Por qué tienen los bebés de un año que hacer un libro viajero del que nunca jamás se van a acordar y que no van a volver a ver? Pos no sé, pero Carlos se quedó hasta la una de la mañana pegando trocitos de mis discos de algodón para que "nuestra página" tuviera algo de gracia.
Les copió una canción en catalán, por joder. Alá, bonitas, cantad cantad
jueves, 19 de abril de 2012
Te quiero hasta la altura de un dinosaurio
Estaba ya en la puerta para venir a trabajar. Unos minutos antes, estaba sujetándole para poder hacerle una cura a la que se niega dando patadas y llorando a gritos. Y al despedirme y decirle que le quiero me ha contestado eso. En el ascensor me he derrumbado, la máscara de pestañas a tomar por saco.
Estamos en unos días de dificultades, preocupaciones y tensión. Los niños nos procuran algún buen rato y alguna risa, pero cuando se dan la vuelta dejamos de disimular.
Mónica está para comérsela, tan bonita y despierta. Es más risueña y pícara de lo que era Víctor a su edad, qué lástima que nosotros tengamos tan pocas ganas de reir.
Hay veces que la única motivación que queda es que alguien te diga, minutos después de odiarte, que te quiere hasta la altura de un dinosaurio.
Estamos en unos días de dificultades, preocupaciones y tensión. Los niños nos procuran algún buen rato y alguna risa, pero cuando se dan la vuelta dejamos de disimular.
Mónica está para comérsela, tan bonita y despierta. Es más risueña y pícara de lo que era Víctor a su edad, qué lástima que nosotros tengamos tan pocas ganas de reir.
Hay veces que la única motivación que queda es que alguien te diga, minutos después de odiarte, que te quiere hasta la altura de un dinosaurio.
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