sábado, 13 de diciembre de 2008

Aún no es Navidad

Las limpiadoras de mi empresa ya se han pasado a pedirme el aguinaldo, una de mis tías le ha felicitado las pascuas a mi madre y el arbolito de Navidad de mi trabajo ya tiene las luces permanentemente encendidas. ¿Es Navidad? Pues no, caramba, estamos a 13 y aún no es Navidad, o no lo era cuando yo era pequeña, que es el criterio que usamos muchos para dirimir estas incógnitas.
Como no tengo tanta personalidad como para resistirme, ya me he ocupado de que los Reyes Magos tengan cargados sobre las jorobas de sus camellos los juguetes que les he pedido para mi hijo, pero es una muestra más del estres maternal que de sentimiento navideño, la verdad. Por cierto, hay que decir que nos fue muy difícil elegir los juguetes para el bichito, la mayoría nos parecían una tontería.
Muchos de los juguetes que hay en el mercado para niños pequeños incluyen en alguna parte del envoltorio la palabra "educativo" y lo hacen porque tienen botones que recitan los colores, las letras, formas geométricas o mugidos de vaca y balidos de oveja. Víctor tiene alguno de esos pero dudo mucho que haya aprendido con ellos. Conoce los colores y cómo hacen los animales porque se lo hemos enseñado sus padres y sus abuelos a base de tiempo y dedicación.
Se me ocurre que los fabricantes de juguetes diseñan sus modelos pensando en sustituir el papel de los padres y que nosotros se los compramos para que el niño aprenda los colores él solito con una maquinita y nos deje en paz.

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